Tuesday, September 15, 2020

EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 6)

EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 6)   

Los Juicios de las trompetas: “Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas...” (Apocalipsis 8:6-11:19)

En la historia de Israel se registra el uso de trompetas para diferentes propósitos: 

  1. Para convocar a los líderes y disponer la movilización de los campamentos. El apóstol Pablo utilizó está analogía para los tiempos del arrebatamiento de la Iglesia. Se tocarán dos trompetas o anuncios en el mundo espiritual, que no serán percibidos por el oído humano. La primera nos llama a la unidad y al trabajo como pueblo de Dios y la segunda anuncia el levantamiento de la Iglesia hacía el cielo,  “Jehová habló a Moisés, diciendo: Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos. Y cuando las tocaren, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del tabernáculo de reunión. Mas cuando tocaren sólo una, entonces se congregarán ante ti los príncipes, los jefes de los millares de Israel. Y cuando tocareis alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente. Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al sur; alarma tocarán para sus partidas.” (Números 10:1-6)
  2. Para los días de alegría, en las solemnidades y en los sacrificios a principio de cada mes, para memoria delante de Dios, “Y en el día de vuestra alegría, y en  vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.” (Números 10:10)
  3. Para incitar a las huestes del Señor a la guerra contra sus enemigos. Conforme al contexto de este pasaje, este parece ser el propósito por el cual se tocarán las siete trompetas del juicio. Se anuncia que Dios mismo estará peleando contra la insolencia de la humanidad impenitente, “Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.” (Números 10:9) 

Los ángeles tocarán las trompetas desde el cielo contra una generación que habrá llegado a ser semejante en actitud a las personas que vivieron en los días de Noé,  o a los moradores de Sodoma en su obstinación pecaminosa o como cuando Josué y el pueblo de Israel tocaron las trompetas contra Jericó, cuyos habitantes seguían resistiendo, aunque sabían que estaban perdidos, “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.” (Lucas 17:26-30) 

Primera Trompeta: “El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.” (Apocalipsis 8:7)

El sonido de esta primera trompeta desata una lluvia de granizo y fuego mezclado con sangre sin precedentes en la historia, al punto que afecta malamente la tercera parte de la vegetación de la tierra. El fuego caerá en forma de relámpagos, el granizo destruirá la vegetación y la sangre que se describe seguramente será resultado de la inmensa cantidad de muertos en estos acontecimientos, tanto de animales como de humanos.

Vimos que en los juicios del cuarto sello murió la cuarta parte de la población del planeta con espada, hambre, mortandad y con las fieras, (Apocalipsis 6:8), en este juicio de la primera trompeta muere la tercera parte de la vegetación, lo cual también repercute en más personas muriendo por la falta de alimentos, la reducción del oxígeno y el aumento en la temperatura ambiental. Aquí se ve el efecto progresivo de la tribulación. 

En las profecías de Joel se había anticipado estos eventos, cerca de 800 años antes de Cristo, “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso del Señor.” (Joel 2:30,31)

Segunda Trompeta: “El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida.” (Apocalipsis 8:8,9)

Es muy probable que este juicio se refiera a la caída  de un meteorito sobre el mar. Esto causará grandes estragos en la vida marina, otra fuente de alimento para los seres humanos. Los científicos en nuestros tiempos han confirmado la posibilidad de un desastre como este, en no mucho tiempo; esto traería unas consecuencias catastróficas en todo el planeta. Se calcula que un meteorito del tamaño de una bola de baloncesto puede tener un impacto equivalente a 500 bombas atómicas, ¡imagínese uno del tamaño de una gran montaña! Esto puede provocar una alteración en el eje de la tierra, cambiando el clima de forma drástica. El meteorito mencionado en este juicio cae sobre el mar; esto seguramente provocará olas gigantescas que sumergan islas y parte de los grandes continentes, “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.” (Lucas 21:25,26)

Recordemos que estos juicios son para el período de la tribulación, después que la verdadera Iglesia sea removida de la tierra hacia las esferas celestiales. No son para el tiempo presente; todavía disfrutamos del año de la buena voluntad del Señor; la presencia de la Iglesia y el trato del Espíritu Santo a través de la misma, impiden que las fuerzas de las tinieblas se apoderen del mundo, como ocurrirá en ese tiempo, “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio….” (2 Tesalonicenses 2:7)  

Por eso Dios te llama para que seas parte del pueblo fiel que se levanta en el arrebatamiento. El período de la tribulación será un tiempo de ira, por el cual Dios no quisiera que atravesaras, “... hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo…” (1 Tesalonicenses 5:4-9)    

CONTINUARÁ…       

 


Tuesday, September 1, 2020

EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (PARTE 5)

 Intermedio del sexto y séptimo sello 

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.” (Apocalipsis 7:1-4)   

Se hace una aparente pausa en la secuencia de los juicios y aparece un ángel que sube de donde sale el sol. Es muy significativa la figura del sol, ya que el mismo es simbolizado en las escrituras proféticas como fuente de vida e iluminación espiritual. El hecho de tener el sello del Dios vivo sobre él, lo autoriza a dar la orden de parte del Señor, para detener el curso de los juicios y sellar a  un grupo de 144,000 israelitas, con el fin de completar la obra de evangelización que alcanzará a las tribus esparcidas de la casa de Israel por todo el mundo y traerlos de regreso a su tierra prometida: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (Mateo 24:31) 

Los 144,000 son un grupo de creyentes fieles e intachables que serán dejados en este período con una misión especial de evangelizar la última cosecha de gentiles y reunir a las doce tribus de la casa de Israel. Recibirán una unción tan poderosa, que su mensaje será como un gran sonido de trompeta que le anunciará al mundo la proximidad del reino mesiánico. Dentro de la proclamación del mensaje divino, se juntarán muchísimas personas de todas las naciones, que compondrán la plenitud de los gentiles que se unirán a la Iglesia, ya coronada en los cielos: “... ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.” (Romanos 11:25,26) 

Los juicios divinos que caerán durante esta primera mitad del período no afectarán a estos 144,000 sellados,  serán preservados en el cumplimiento de su ministerio: “Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.” (Apocalipsis 9:4) 

Podemos notar el efecto de su predicación en la salvación de la gran multitud que se entregarán al Señor en esos días; éstos serán perseguidos y morirán cómo mártires. El apóstol Juan los vio subir a la presencia de Dios y uno de los ancianos le explica que son personas que entregaron sus vidas en fidelidad a Jesús durante el periodo de la gran tribulación. Será una multitud de todas las naciones del mundo y será tan numerosa, que no se podrá contar. Será la gran cosecha final donde se completará el tiempo de la plenitud de los gentiles: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero… Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero…  y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.” (Apocalipsis 7:9,10,13,14,15)

Después de la entrada de la plenitud de los gentiles, será el rompimiento del falso pacto del anticristo con Israel y se producirán los eventos de la segunda mitad de la tribulación, que conducirán a la nación escogida de vuelta a los vínculos del pacto con Dios: “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.” (Ezequiel 20:37,38)

¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado." (Jeremías 30:7)   

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro." (Daniel 12:1) 

El séptimo sello: 

"Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto." (Apocalipsis 8:1-5)   

Cuando se abre el séptimo sello se percibe un silencio en el cielo por media hora, presagiando que algo extraordinariamente impactante acontecerá. Los siete ángeles de juicio se ven preparados para sonar sus respectivas trompetas, las cuales anuncian que la siguiente secuencia de castigos divinos comienza. Otro ángel se para delante del altar ubicado frente al trono, con un incensario de oro y se le dá mucho incienso para añadirlo a las oraciones de los santos. Esto nos indica que las oraciones normales no serán suficientes para enfrentar las calamidades de la segunda mitad del período de la tribulación. El pueblo de Israel recibirá una gracia especial que les permitirá discernir la obra del verdadero Mesías Jesucristo: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” (Zacarías 12:10)

Cuando Dios reciba en su trono el clamor de su pueblo a causa de la crueldad de los atropellos de que estarán siendo objeto, la respuesta divina dará paso a los juicios de las trompetas: “Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.” (Apocalipsis 8:5)

CONTINUARÁ... 



Wednesday, August 19, 2020

EL PERĺODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 4)

EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 4)  
“Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” (Apocalipsis 6:3,4) 

El ascenso del anticristo al trono del mundo estará lleno de conflictos y desavenencias que producirá una guerra abierta de nación contra nación,
“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.” (Mateo 24:7)

La lucha por el control de los recursos del planeta, el afán por controlar la economía y la obsesión por la supremacía armamentista hará necesario que se forme la Federación de los Diez reyes. Estos están representados simbólicamente como los diez cuernos de la bestia. Serán diez bloques o sectores económicos que abarcarán todas las naciones del planeta. Cada bloque se compondrá de cierto número de países y un portavoz que rendirá cuentas a un sistema globalizado. Por ejemplo, la Unión Europea es un bloque que se compone de 15 países, pero es solamente uno de los cuernos; Estados Unidos forma otro bloque junto a Canadá y México; está el Mercosur que agrupa varios países de Centro y Suramérica; el bloque del Caribe; el asiático y así sucesivamente el mundo se está dividiendo en sectores económicos para formar la Federación de los diez reyes. Pero no todos tienen la misma filosofía de vida, ni están de acuerdo en todo; habrá disputas entre ellos y diferencias irreconciliables, pero se unirán por el interés común: “Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.” (Daniel 2:41-43)

Veremos más adelante que este sistema globalizado de economia y comercio incluirá la marca de control para cada habitante de la tierra. Será creada y desarrollada por el falso profeta.   

Estas situaciones provocarán que se desate la guerra entre naciones, aunque todavía no será la guerra de Armagedón, ya que esta última tendrá otras causas y motivaciones. 

“Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.” (Apocalipsis 6:5,6)

La apertura del tercer sello tiene que ver con el hambre, consecuencia del desastre ecológico que producen las armas de guerra. La comida subirá de precio por la escasez de suministros, a tal punto que apenas se podrá comprar dos libras de trigo por el salario diario de un trabajador regular. Dos libras de trigo solamente da para una persona, cuando una familia común tiene de tres a cuatro miembros; esto hará que las personas opten por la cebada, una comida más barata, que normalmente se da a los animales y no es tan nutritiva, pero es una opción para sobrevivir. Sin embargo, el vino y el aceite serán preservados cuidadosamente, porque son administrados por la gente pudiente y serán tan caros, que la persona común y corriente no tendrá acceso a ellos. Recordemos que en los tiempos de conflicto, los gobernantes preparan refugios bajo tierra, a prueba de bombas y allí almacenan todo tipo de alimentos y agua para ellos y sus familias, mientras los pobres tienen que dejar sus vidas en el frente de guerra. Sin embargo, nada de esto les servirá cuando sigan avanzando los juicios de Dios sobre el mundo.

“Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.” (Apocalipsis 6:7,8) 

La muerte y la condenación seguirán a todos los que morirán por la hambruna y en rebelión contra Dios. Muchos pasarán de esta vida blasfemando, acusando al Señor por lo que ellos entenderán será un trato injusto, pero la realidad será que esto se venía hablando desde hace mucho tiempo y ellos nunca dispusieron sus corazones para recibir la verdad divina. De la misma manera habrá muchísimos que se irán salvando por la predicación de los 144,000 sellados, sobre los cuales hablaremos en otra publicación. Recordemos que el arrebatamiento de la Iglesia causará un profundo impacto en todo el mundo y millones de personas recapacitarán y se volverán al Señor, aunque eso les costará prisión, tortura y muerte. 

“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” (Apocalipsis 6:9-11)      

En este quinto sello se comienza a ver el fruto de la predicación de los 144,000. Son mártires que suben con el recuerdo fresco de su martirio, como quien despierta de una horrible pesadilla y le piden a Jesús que vengue su sangre. Llegan todavía conmocionados por el gran sufrimiento que experimentaron, pero la paz y la consolación del Señor caerá sobre ellos vistiéndoles de vestiduras de gala y llevándolos a un lugar de descanso, mientras se completa la entrada de los demás hermanos que también pasarán por el mismo proceso. En el capítulo siete se puede apreciar el gran número de mártires que seguirán subiendo,

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero...” (Apocalipsis 7:9,10) 

“... Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.” (Apocalipsis 7:14,15) 

En el sexto sello, el profeta describe un evento catastrófico que será como si fuera el fin del mundo, “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.” (Apocalipsis 6:12-14) 

Juan describió el evento tal como lo vió, pero todo parece indicar que será una explosión volcánica. En la actualidad existe un supervolcán, en Yellowstone, Wyoming, USA., considerado como uno de los más grandes y peligrosos en el mundo; muchos científicos entienden que si explota con toda su fuerza, puede acabar con la vida en el planeta. 

De hacer erupción, la nube volcánica que produciría, sería tan espesa que taparía el sol por años; Juan lo vió como que el cielo se enrollaba semejante a un pergamino. Las cenizas volcánicas volarían por los aires y cuando desciendan parecerán como que las estrellas caen del cielo; los montes y las islas se removerán de su lugar ya que esta explosión desplazará severamente las placas tectónicas de este hemisferio, provocando terremotos descomunales que acabarán destrozando las islas y los montes en esta parte del mundo. La vegetación moriría y eso aumentaría la hambruna en todos los niveles sociales.

Dice el texto bíblico que todas las personas, sin importar su estatus social, estarán aterrorizadas y  buscarán refugio en las cuevas y en los montes; clamarán por misericordia, sabiendo que el día de la ira del Señor habrá llegado y ellos no podrán evitarlo, 

“Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (Apocalipsis 6:15-17)

Debemos recordar que la erupción de este volcán pudiera ser provocada por armas ambientales de fabricación humana, como las que posee el Proyecto HAARP. De esto ser así, no debe extrañarnos que el anticristo utilice eso para destruir los tres bloques económicos que ubican en este hemisferio: NAFTA, MERCOSUR Y CARICOM. Estos sectores económicos componen países que nunca harían alianza con ese sistema,

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.” (Daniel 7:7,8) 

Eso explicaría la razón por la que el escenario apocalíptico se centra en los países de Europa, Medio Oriente y Asia. Nada se menciona en los eventos del fin sobre Estados Unidos y los demás países occidentales. El hecho de que este arma sea de fabricación humana, no quita que su utilización es por permisión divina, como parte de los juicios en el período de la tribulación.     

CONTINUARÁ…       


Wednesday, August 5, 2020

EL PERIODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 3)

“... he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” (Apocalipsis 6:2)

En la pasada publicación pudimos ver algo del trasfondo de la vida del anticristo, hoy  veremos lo que las escrituras proféticas nos dicen sobre su surgimiento en la vida pública del mundo durante el período de la tribulación. Las profecías de Daniel lo describen como un cuerno pequeño que surge del imperio romano revivido. El ángel del Señor le muestra al apóstol Juan una gran bestia con diferentes características y entre otras cosas la describe con siete cabezas y le explica que esas cabezas representan reinos que han pasado por el mundo portando la semilla de la rebelión de la antigua Babel,
“Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.” (Apocalipsis 17:9-11)  

Estos siete reyes o imperios son Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia, Macedonia, Roma y el imperio romano revivido. Luego surge el anticristo como el octavo, sin embargo es parte de los primeros siete, porque será el producto o la obra maestra de Satanás para obtener control absoluto de la humanidad. 

En la visión de las cuatro bestias que tuvo el profeta Daniel, se describe el surgimiento del anticristo en la figura de un cuerno pequeño que va creciendo hasta que logra el dominio de la comunidad internacional. Será un enemigo declarado de Dios; proferirá insultos y blasfemias contra la Majestad divina,
“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.” (Daniel 7:7,8)

Cuando la profecía detalla que en el surgimiento de este personaje, tres reyes caerán delante de el, nos deja ver su avance imparable como leemos en Apocalipsis,
“... y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” (Apocalipsis 6:2)

 “... y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.” (Daniel 7:25) 

La referencia a los “santos del Altísimo” en el verso no se refiere a la Iglesia, la cual ya no estará en el panorama mundial, sino a todos los que decidan dar sus vidas al Señor y morir, antes de entregarse al gobierno de la bestia. Podemos notar que su maldad se hará más evidente para la segunda mitad del período de la tribulación (tiempo, tiempos y medio tiempo o tres años y medio). Esto será así, porque una de las cosas que lo elevará al poder es que será el único individuo que logrará hacer un falso pacto de paz entre Israel y los países islámicos,
“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” (Daniel 9:27)   

Precisamente de esto se trata el juicio del primer sello; se ve al anticristo cabalgando sobre un caballo blanco, lo cual simboliza la falsa paz y su presunción de mesías; poseerá un arco, sin flecha, esto nos dice que logrará el falso pacto por medio de su elocuencia diplomática engañosa. Jesús, con mucho pesar, le había advertido a la nación que ese engaño vendría a causa de su rechazo al verdadero Mesías,
“Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis.” (Juan 5:43)    

Sin embargo, algo sucederá a la mitad del período que provocará su ira y romperá el pacto concertado con la nación de Israel. Para entender esto, debemos ir al Salmo 83, donde se profetiza que se hará una alianza de los enemigos de Israel para destruirlos por completo y borrar su memoria de la faz de la tierra,
“Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot...” (Salmo 83:3-8) 

Está alianza nunca se ha dado en la historia y solamente el anticristo, en conspiración con las demás naciones de la tierra, le ofrecerán a Israel un acuerdo de paz, que ante la perspectiva humana parecerá razonable y conveniente. Este pacto muy seguramente incluirá los siguientes términos:
  1. Título de propiedad de la tierra, ante la comunidad internacional.
  2. Reconstrucción del tercer templo. Los países islámicos estarán dispuestos a sacrificar su segunda mezquita más sagrada ubicada en Jerusalén, con tal de destruir a la nación de Israel.
  3. Respaldo militar, protección contra sus enemigos. Esto se hará a cambio del desarme militar del ejército israelí.   
  4. Respaldo financiero en todo aspecto.
El propósito de este pacto será brindar una falsa paz y seguridad a Israel para que en el momento en que estén mas confiados, lanzar contra ellos un ataque masivo liderado por Rusia y otras naciones poderosas como Alemania, Turquía, Irán, entre otros,
“Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento, y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones…” (Ezequiel 38:10-12) 

“Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército, y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos.” (Ezequiel 38:15,16)

La frase “al cabo de los días” se refiere al período de la tribulación, donde se consumará la restauración de la nación escogida, conforme a la profecía de las setenta semanas. Dios peleará a favor de Israel una vez más y demostrará su total soberanía sobre los poderes de las tinieblas, destruyendo a sus enemigos antes de que lleguen a su territorio, 
“Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual será contra su hermano. Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre." (Ezequiel 38:21-22) 

Esta será una gran señal que provocará el acercamiento de muchos al Señor,
“Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.” (Ezequiel 38:23) 

Sin embargo, esto provocará la ira del anticristo y un gran conflicto internacional que movilizará los ejércitos de todas las naciones hacia la batalla final de Armagedón. 

Este ataque será el comienzo de la gran tribulación para los hijos de Jacob, porque serán el eje de la controversia, 
“... que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.” (1 Tesalonicenses 5:3)

“He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. En aquel día, dice Jehová, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete; mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos...” (Zacarías 12:2-4)

Sobre esta invasión que ocurrirá a la mitad del período de la tribulación hablaremos con más detalles en otras publicaciones, pero debemos entender que este falso pacto será el juicio del primer sello del período de la tribulación.

Continuará…     

Sunday, July 26, 2020

EL PERIODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 2)

EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 2)   
“... He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.” (Apocalipsis 5:5)

El tiempo de la tribulación se está anunciando hace mucho tiempo y muchos han llegado a pensar que son historias inventadas por los cristianos para meter miedo y manipular,   
“... en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.” (2 Pedro 3:3,4)

Pero debemos entender que Dios tiene todo el poder y la prerrogativa de hacer las cosas cuando sabe que son necesarias,
“... en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:5-7) 

El concepto del tiempo para Dios no siempre es el mismo de la perspectiva humana,
“... no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” (2 Pedro 3:8) 

De algo podemos estar muy seguros, Dios no fallará en cumplir todo lo que ha prometido porque es fiel y su aparente tardanza es una oportunidad para que muchos le conozcan y sean salvos,
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2 Pedro 3:9)

“Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación…” (2 Pedro 3:15) 

Es más probable que alguna de las leyes naturales falten antes de que las palabras del Señor se dejen sin cumplir,
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35)   

Evidentemente estamos tratando con un Dios todopoderoso y omnisciente; todo lo que ha dicho, vendrá a su perfecto cumplimiento en el momento indicado. En cuanto a nosotros, nos toca desarrollar una comunión íntima con El cada día y pedirle que nos prepare, para que en el día del arrebatamiento podamos ser parte del pueblo que se levanta,
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” (Lucas 21:34-36)   

En el libro de Apocalipsis, se describen los castigos de Dios sobre el mundo en tres grupos de siete juicios cada uno, en otras palabras, veintiuno. Algunos de ellos serán cataclísmicos y afectarán la geografía del mundo como lo conocemos hoy. Se pueden resumir de la siguiente manera:
  1. Siete sellos- Decretos divinos que tienen que ver con la estructura política de Israel y las demás naciones.
  2. Siete trompetas- Alarmas de guerra que le anuncian al mundo que Dios está guerreando contra ellos. 
  3. Siete copas- Juicios del Señor directamente contra el reino del anticristo y sus seguidores. 
Algunos de estos castigos serán por permisión divina, ya que Dios dará vía libre a peligros y situaciones que están presentes de forma natural y hasta ahora Él los ha evitado.  Otros son por intervención sobrenatural, directamente de parte del Señor. 

En la primera secuencia leemos sobre la apertura de los sellos; Juan vio en la mano del Padre un documento legal, cerrado con siete sellos. Es un libro de extrema confidencialidad e importancia, que determina el rumbo a seguir en los planes de Dios para el mundo,
“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.” (Apocalipsis 5:1)   

Nadie poseía la dignidad que se requería para abrir ese libro y desatar sus sellos, ni en el cielo, ni en la tierra,
“Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.” (Apocalipsis 5:2,3) 

Juan lloraba mucho, porque pensaba que el plan de Dios se detendría allí y la causa estaba perdida,
“Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.” (Apocalipsis 5:4) 

Uno de los ancianos lo reconforta cuando le dice que solamente Jesús, el Cordero inmolado era digno de abrir el libro y darle continuidad al plan de Dios. Su sacrificio por la humanidad lo califica perfectamente para esta misión,    
“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.” (Apocalipsis 5:5) 

El apóstol Juan pudo observar cuando Jesús abrió el primer sello; este es el inicio del período de la tribulación,
“Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” (Apocalipsis 6:1,2)   

Se puede apreciar la figura del anticristo surgiendo en el escenario mundial, con la apariencia de un hombre de paz, sabiduría y justicia (montado sobre un caballo blanco) quien mediante la elocuencia y diplomacia subirá al trono del mundo (arco sin flecha y le fue dada una corona). Se enfatiza que saldrá venciendo y para vencer, esto será así, ya que el Espíritu Santo, después de arrebatada la Iglesia, dará vía libre a la manifestación del hijo de perdición,
“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (2 Tesalonicenses 2:7-10) 

Las escrituras proféticas arrojan bastante luz sobre el origen, la vida y el final de este personaje fatídico. El patriarca Jacob tuvo oportunidad de ver algo en la descendencia de su hijo Dan por revelación del Señor y quedó espantado, anhelando la salvación que viene de Dios,
“Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel. Será Dan serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones del caballo, y hace caer hacia atrás al jinete. Tu salvación esperé, oh Jehová.” (Génesis 49:16-18) 

La profecía identifica al anticristo como descendiente de la tribu de Dan. Esta tribu fue deportada por el imperio asirio en el año 722 aC., pero según muchos estudiosos, emigraron hacia Europa y establecieron lo que hoy se conoce como Dinamarca (Marca de Dan), uno de los países de mayor laxitud moral en el mundo. Por tal razón, este enemigo abierto de Dios será de ascendencia danesa. Muy posiblemente recibirá educación en el cristianismo, pero apostatará de la fe y se entregará en cuerpo y alma en un pacto con Satanás, 
“Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá. Mas honrará en su lugar al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio. Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra.” (Daniel 11:37-39) 

El apóstol Juan menciona la salida de muchos anticristos del seno de las congregaciones, gente que  se apartan y se vuelven enemigos abiertos de Dios y de su obra,
“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.” (1 Juan 2:18,19)

No se trata de gente que quieren pasar como si fueran Cristo (pseudo- Cristos), sino de enemigos abiertos de la verdad (anti- Cristos). Así será el caso del anticristo final, será un apóstata y enemigo acérrimo de Jesús. Recibirá el poder satánico en toda su plenitud, para engañar y reinar sobre el mundo incrédulo en los días de la tribulación,
“... inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (2 Tesalonicenses 2:9,10) 

“Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra….” (Daniel 11:39) 

Continuará…     

Wednesday, July 22, 2020

EL PERIODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 1)

EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 1) 
“... porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo…” (Mateo 24:21,22)

Después de haber visto los eventos relacionados con la Iglesia después de su traslado al cielo, estaremos tocando el tema del período de la tribulación en la tierra, lo cual ocurrirá simultáneamente. Este será un tiempo muy duro para la humanidad, será una época de angustia cual el mundo jamas ha conocido, ni conocerá después.

El profeta Sofonías lo describe como un tiempo de retribución, donde Dios castigará la maldad de los moradores de la tierra, por su rechazo a la verdad divina, 
“Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol.” (Sofonías 1:14-17) 

Este período tiene varios propósitos en la perspectiva de Dios: 
  1. Desenmascarar la hipocresía religiosa de los pueblos; poner en evidencia el verdadero carácter y las intenciones de los que rechazan la verdad divina y se complacen en la vida de pecado: “... entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (2 Tesalonicenses 2:8-10) 
  2. Hacer volver a la nación de Israel a los vínculos del pacto: “Os  haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí…” (Ezequiel 20:37,38) 
  3. Reunir a las doce tribus de Israel, dispersas por el mundo y traerlas de regreso a su tierra prometida: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (Mateo 24:31)
  4. Evidenciar el engaño y la mentira de Satanás: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones...” (Apocalipsis 20:1-3) 
  5. La total restauración de Israel como pueblo escogido terrenalmente: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” (Zacarías 12:10) 

Este período corresponde a la septuagésima semana profética revelada al profeta Daniel (Daniel 9:24-27). En esta profecía, cada semana tiene siete años de duración, porque son proféticas (heb. Shabua), de manera que abarcan 490 años. Son totalmente necesarias para la reunión y restauración del pueblo escogido,
“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.” (Daniel 9:24)

Se divide en tres periodos de tiempo: Siete semanas, sesenta y dos semanas y una semana. Comienza cuando Nehemías recibe la autorización del rey Artajerjes para la restauración y edificación de Jerusalén (445 aC.); esta obra tomó 49 años en completarse, por eso la profecía describe ese tiempo en siete semanas o 49 años y luego sesenta y dos semanas adicionales o 434 años, lo que nos lleva a la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén; suman 483 años. Luego se detiene el conteo profético para dar paso al sacrificio de Jesús y la era de la Iglesia. Una vez ocurra el arrebatamiento, se reanudará el trato de Dios con la nación de Israel en la semana 70 o el período de la tribulación,
“Y  por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” (Daniel 9:27) 

El profeta Jeremías quedó espantado al observar esta época en visión profética,
“Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.” (Jeremías 30:5-7) 

El ángel del Señor le aseguró al profeta Daniel que este tiempo sería muy difícil, pero Dios tiene el control final y traerá liberación a su pueblo,
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.” (Daniel 12:1)  

El Señor le dejó saber al apóstol Juan, en la revelación del Apocalipsis, que será un tiempo de prueba donde Dios infligirá  toda clase de males contra la humanidad impenitente, para que sea revelado el verdadero carácter de las personas. Se producirá un efecto de polarización, donde algunos se arrepentirán de su maldad y otros se volverán enemigos abiertos de Dios; no habrá puntos intermedios,
“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” (Apocalipsis 3:10) 

El período de la tribulación será una época donde los mismos elementos de la naturaleza serán sacudidos y no habrá paz ni seguridad para nadie,
“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.” (Lucas 21:25,26) 

El profeta Isaías había recibido la unción del Señor para predicar sobre la época de la gracia y también sobre el período de la tribulación; lo llamó, el día de venganza de Dios, 
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro…” (Isaías 61:1,2)  

La Iglesia de Jesucristo no pasará por ese período, ya que es un tiempo de ira y Dios ha prometido no dejarnos pasar por ahí. La Iglesia ha atravesado por muchos períodos de tribulación en su  historia, pero no está puesta para pasar por esa tribulación final, sino que será arrebatada antes del comienzo de ese período,      
“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo…” (1 Tesalonicenses 5:9) 

El período de la tribulación será el comienzo del “día del Señor”. Es muy importante entender que este día profético tendrá una duración de más de mil años, ya que abarca el período de la tribulación, la segunda venida de Jesús, los primeros mil años del gobierno teocrático del Señor, la segunda revuelta de Satanás, su destrucción en el lago de fuego, junto a sus ángeles caídos y el juicio ante el gran trono blanco,
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas… Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia…” (2 Pedro 3:10,13)

Después de estos eventos, se menciona que el cielo se enrollará como un pergamino para dar paso a los nuevos cielos y tierra,
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más…” (Apocalipsis 21:1)   

El día del Señor es literalmente un tiempo donde Dios completará la restauración de todas las cosas, ya no habrá más “paños tibios”, como decimos en Puerto Rico. 

Algunos intérpretes, por no entender esto, predican que la Iglesia estará en la tierra cuando el anticristo se manifieste, basados en el pasaje de la carta a los tesalonicenses, 
“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.” (2 Tesalonicenses 2:1-4) 

Había una gran preocupación en los creyentes de Tesalónica de que ya hubiera acontecido el arrebatamiento y ellos se hubieran quedado. Pablo les aclara que tanto la gran apostasía como la manifestación del anticristo son eventos del día del Señor, que no corresponden a la época de la Iglesia. Las palabras: “... no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…” significa que tendríamos que ver esas cosas para entender que ya comenzó el día del Señor, lo cual no será así.   

La Iglesia solamente experimentará los años de “principio de dolores” que ya están presentes en el mundo, 
“... Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24:4-8)

Por eso, las profecías dadas por Jesús en Mateo 24, desde el versículo 9 en adelante, tienen que ver con la nación de Israel en medio de la semana 70.     

Se nos manda a estar apercibidos como Iglesia, porque en cualquier momento puede ocurrir el arrebatamiento y dar comienzo el día del Señor,   
“... el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.” (1 Tesalonicenses 5:2-6)   

Continuará…  


Tuesday, July 14, 2020

EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA: Naturaleza del cuerpo glorificado (Parte 7)

EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA: Naturaleza del cuerpo glorificado (Parte 7) 
“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Corintios 15:22) 

Es muy importante entender la composición del cuerpo que tendrá cada creyente al momento del arrebatamiento. El apóstol Pablo nos dice que seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos,
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.” (1 Corintios 15:51,52) 

Pero la pregunta que usualmente nos hacemos es: ¿Qué tipo de cuerpo tendremos de ahí en adelante? Tenemos que partir de la enseñanza que nos brinda el texto sagrado: 
“... Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Corintios 15:23) 

En la agricultura, las primicias son los primeros frutos de una cosecha, todas las plantas que nacen de esa cepa son de la misma especie que el original. Por ejemplo, unas primicias de mango no pueden producir piñas, ni primicias de aguacate dar guineos; de la misma manera, si Cristo es las primicias de su pueblo, los creyentes tendrán las cualidades del cuerpo que tiene Jesús, a partir de su resurrección. Por lo tanto, debemos observar las características que el Señor manifestó, en su cuerpo resucitado.    

El Señor pudo ser reconocido físicamente por María Magdalena y otras mujeres que fueron a ungir el cuerpo de Jesús y recibieron la noticia del ángel, de que había resucitado,     
“Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.” (Mateo 28:9)

Muchos se han llegado a preguntar cómo es posible que un cuerpo que murió hace cientos de años puede ser resucitado incorruptible y vivir para siempre. Esa pregunta se la habían hecho al apóstol Pablo,
“Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.” (1 Corintios 15:35-38) 

Lo que el Espíritu nos revela a través del apóstol, es que Dios no necesita recoger los fragmentos del cuerpo mortal que la persona dejó al momento de su muerte, para darle un nuevo cuerpo semejante al que tuvo, pero transformado, sin las limitaciones de esta vida presente,
“Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual.” (1 Corintios 15:42-44)

A través de las escrituras se deja ver que el alma guarda todos los rasgos físicos de la persona, al igual que su personalidad, su conciencia y sus recuerdos, por lo que toda la información de cada individuo está guardada ahí,
“Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón (alma).” (Proverbios 20:27) 

En la experiencia de la transfiguración, los discípulos pudieron reconocer la presencia de Elías y Moisés hablando con Jesús. Tanto Moisés como Elías habían partido de esta vida, pero eran perfectamente reconocibles,
“Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él ...” (Mateo 17:1-3) 

En la historia del rico avaro y Lázaro el mendigo, vemos que el hombre avaro descendió al Hades y estando en tormento alzó sus ojos y pudo reconocer a Lázaro en el paraíso,
“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno...” (Lucas 16:22,23) 

El cuerpo físico es como un traje temporal para esta vida; lo que origina su vida y lo mantiene vivo cierto número de años, es el alma. En la estructura espiritual, el alma está ligada inseparablemente del espíritu humano, porque se complementan. El espíritu proporciona eternidad, espiritualidad y conciencia racional al alma; en cambio, el alma contiene las emociones, los recuerdos y la voluntad de la persona. Ambos se unen y forman lo que se llama “el hombre interior”,
“Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios…” (Romanos 7:22)
“... aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.” (2 Corintios 4:16) 

El apóstol Pablo estaba muy consciente de esta realidad y sabía que estar presente en esta vida es estar ausente del Señor (porque por fe andamos, no por vista); en cambio, estar ausente del cuerpo físico, nos hace estar presentes para Dios,   
“Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.” (2 Corintios 5:4-9)

Por lo tanto, cuando entendemos que el alma contiene todo lo que individuo es, no debe extrañarnos que Dios no necesite recoger los fragmentos de los cuerpos que murieron para resucitarlos. 

Otra de las cualidades que vemos en el cuerpo resucitado de Jesús es que puede aparecer y desaparecer sin dejar rastros físicos, esa fue la experiencia de los discípulos que iban camino a Emaús. Tuvieron una larga conversación con el Señor mientras caminaban, sin darse cuenta que era él,
“Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:30-32)

También podemos notar que podía atravesar la materia, cuando entró al aposento donde estaban los discípulos, sin abrir la puerta,
“... estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.” (Juan 20:26)

Sin embargo, pudo ser tocado por sus discípulos y se sentó a la mesa para comer con ellos,  
“Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos.” (Lucas 24:37-43)  

Notemos que el cuerpo de resurrección tiene cualidades espirituales y físicas; es inmortal, no se enferma, no se cansa, no necesita dormir, puede gustar la comida, aunque no la necesita para mantenerse vivo, puede elevarse así como Jesús lo hizo cuando se separó de ellos,
“... Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:9-11) 

Se compara el cuerpo de resurrección con un gran edificio, no hecho por mano humana, en comparación a esta pequeña morada terrenal que poseemos en el presente,
“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 
(2 Corintios 5:1) 

El cuerpo de resurrección posee el lenguaje universal que hablaremos por la eternidad para comunicarnos. Los lenguajes humanos son temporales, para esta vida presente, pero en nuestro espíritu está latente el nuevo idioma que utilizaremos. 

En la actualidad, las personas que parten de esta vida suben al paraíso sin cuerpo, para esperar la hora de la resurrección, donde recibirán sus cuerpos glorificados, 
“Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.” (2 Corintios 5:2,3) 

De la misma manera, las personas que mueren en condenación, descienden en alma al Hades, a esperar la resurrección para muerte eterna en el lago de fuego, 
“... la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” (Apocalipsis 20:13,14)  

Cabe recordar que la muerte eterna no es una aniquilación, donde la persona deja de existir, sino que es un estado de tormento, dolor y sufrimiento eterno, donde no hay descanso y la persona continúa existiendo para siempre, excluidos de la presencia de Dios,
“... no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” (Mateo 10:28) 

Tenemos dos caminos a escoger: El camino de la vida en Jesús o el de la condenación. No hay puntos intermedios,
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13,14) 

Procuremos estar en el lado correcto al momento de partir de esta vida.