La inteligencia artificial, los diez reyes y el escenario profético del período de la tribulacion
“Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente…” (Apocalipsis 13:15,16)
Vivimos en una época extraordinaria, en apenas unas décadas, la humanidad ha desarrollado tecnologías que generaciones anteriores difícilmente hubieran podido imaginar: Inteligencia artificial, reconocimiento facial, identificación biométrica, sistemas financieros digitales, enormes bases de datos interconectadas, comunicaciones instantáneas a escala planetaria y más recientemente, robots humanoides capaces de hablar, interpretar su entorno y ejecutar acciones con grados crecientes de autonomía.
¿Estamos contemplando tecnologías que algún día podrían ser utilizadas dentro del sistema mundial descrito en Apocalipsis? ¿Podría la inteligencia artificial desempeñar algún papel en aquello que Juan denomina “la imagen de la bestia”? ¿Cómo podría un gobierno futuro controlar económicamente a millones de seres humanos hasta el extremo de impedirles comprar o vender? ¿Y qué relación podría existir entre la actual infraestructura tecnológica y la futura federación de diez reyes anunciada por Daniel y posteriormente revelada con mayor claridad en Apocalipsis?
Debemos acercarnos a estas preguntas con discernimiento profético. No debemos convertir cada nuevo adelanto tecnológico en un cumplimiento automático de la profecía. Sin embargo, tampoco debemos cerrar los ojos ante una realidad impresionante: El mundo está desarrollando la capacidad tecnológica para hacer posibles sistemas de alcance global que, hasta hace muy poco tiempo, no parecían posible.
Daniel y el aumento del conocimiento
Cuando Daniel recibió las revelaciones concernientes al tiempo del fin, recibió esta instrucción:
“... cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” (Daniel 12:4)
Resulta imposible negar que nuestra generación está experimentando una explosión del “conocimiento humano” sin precedentes históricos y la inteligencia artificial está acelerando ese proceso todavía más.
La imagen de la bestia: ¿tecnología, milagro sobrenatural o ambas cosas?
El capítulo trece de Apocalipsis nos presenta uno de los relatos más impresionantes de toda la profecía bíblica. El falso profeta preparará el escenario mundial para obligar a todos los moradores de la tierra a unirse totalmente al sistema de la bestia: “...mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió …” (Apocalipsis 13:14)
Y entonces ocurrirá algo extraordinariamente espantoso:
“... y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase …” (Apocalipsis 13:14,15)
Durante siglos, los estudiantes de la Biblia se han preguntado: ¿Cómo puede una imagen hablar? Hoy esa pregunta ya no resulta tecnológicamente extraña; la inteligencia artificial puede mantener conversaciones, reconocer rostros, interpretar imágenes, procesar enormes cantidades de información y responder en numerosos idiomas. De manera simultánea, diferentes países están desarrollando robots humanoides cada vez más sofisticados. Una máquina con apariencia humana podría potencialmente estar conectada a sistemas de inteligencia artificial, cámaras, reconocimiento facial, bases de datos y redes de comunicación.
La inteligencia artificial y la robótica moderna demuestran que una imagen artificial capaz de hablar, responder e interactuar con seres humanos. Está tecnología está en desarrollo y formará parte esencial del diario vivir de los seres humanos. El verdadero problema no es la tecnología: Es quién la controla. Este es quizá el punto más importante. Estas tecnologías pueden tener aplicaciones legítimas y beneficiosas. Pero, debemos preguntarnos: ¿Quién tendrá finalmente autoridad sobre esos sistemas y para qué serán utilizados? Una tecnología creada originalmente para ayudar al ser humano podría posteriormente ser adquirida por una autoridad que la utilizara para otros propósitos.
Los diez dedos de la profecía de Daniel
La gran imagen que Nabucodonosor contempló en el capítulo dos de Daniel representa la sucesión de grandes poderes proféticos relacionados con el programa divino. Finalmente llegamos a los pies y los dedos. Daniel dice:
“Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil.” (Daniel 2:42)
Apenas dos versículos después encontramos una declaración fundamental: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido…” (Daniel 2:44)
Resulta muy significativo el simbolismo de los diez dedos representando a diez reyes, creando una federación que será parte esencial del gobierno del anticristo. El capítulo siete de Daniel desarrolla nuevamente esta revelación, pero ahora mediante diez cuernos:
“La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.” (Daniel 7:23,24)
Siglos después, Juan contempla nuevamente diez cuernos: “Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes…” (Apocalipsis 17:12)
Hierro y barro: fortaleza sin verdadera cohesión
Aquí aparece otro detalle fascinante. Daniel declara: “Se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.” (Daniel 2:43)
Esto parece describir una estructura poderosa pero internamente heterogénea. En la actualidad, el mundo presenta diferentes tendencias de poder. Por un lado existen sistemas donde el poder está relativamente distribuido, regulado por instituciones, elecciones, tribunales y diferentes mecanismos de fiscalización (barro). Por otro lado existen sistemas caracterizados por una mayor concentración del poder y una capacidad mucho mayor de imposición estatal. (hierro). Entre ambos extremos existen numerosas combinaciones: democracias de diferentes modalidades, monarquías, gobiernos autoritarios, sistemas de partido dominante, gobiernos religiosos y sistemas híbridos.
Sin embargo, resulta interesante considerar que hierro y barro podrían reflejar una futura federación formada por poderes políticamente diversos, algunos caracterizados por mayor rigidez y concentración de autoridad y otros por estructuras considerablemente más flexibles. No se mezclan naturalmente, pero algo terminará uniéndolos. Podrían existir profundas diferencias culturales, económicas, políticas e incluso religiosas entre ellos. Sin embargo, llegará un momento en que esos gobiernos considerarán necesario entregar una extraordinaria cantidad de autoridad a un líder.
Diez gobiernos diferentes, pero un mismo propósito
Él capítulo diecisiete de Apocalipsis nos proporciona una pieza fundamental: “Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.” (Apocalipsis 17:13)
¿Qué circunstancias producirán esa decisión? La Biblia no lo especifica, pero conociendo la situación extremadamente inestable que atravesará el mundo durante ese período, podría tratarse de una combinación de crisis políticas, económicas, militares y sociales.
De una federación mundial al control económico
El capítulo trece de Apocalipsis nos declara: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca … y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.” (Apopcalipsis 13: 16,17)
Pensemos en la magnitud administrativa de esta profecía: Para impedir que una persona específica pueda comprar o vender, un sistema tendría que ser capaz de alguna manera de: Identificarla, autenticarla, conocer su autorización y aceptar o rechazar su transacción. Durante prácticamente toda la historia humana habría sido extremadamente difícil imaginar un sistema semejante funcionando a gran escala. Hoy podemos comprender perfectamente cómo algo parecido podría hacerse técnicamente y que la infraestructura necesaria para ejercer un control económico individualizado ya está entre nosotros.
En la actualidad, la Inteligencia Artificial puede analizar enormes cantidades de información, puede realizar reconocimiento facial para identificar individuos a través de cámaras, mediante la Biometría puede autenticar su identidad mediante características físicas. Además puede preparar una Identidad digital para relacionar una persona con servicios y credenciales. La Economía digital permite realizar transacciones sin dinero físico; basada en datos interconectados, permitiendo compartir información entre diferentes sistemas. La Robótica humanoide permite incorporar sistemas de inteligencia artificial a máquinas capaces de interactuar físicamente con seres humanos.
Cada una de estas tecnologías por separado puede tener usos perfectamente legítimos, pero cuando las colocamos juntas, el resultado es una capacidad tecnológica para identificar, autenticar, comunicar, vigilar y restringir acceso a una escala jamás conocida. Entonces volvemos a nuestra pregunta inicial: ¿Qué ocurriría si algún día semejante infraestructura quedara bajo un gobierno totalitario de alcance mundial?
Las escrituras proféticas nos revelan que finalmente aparecerá una autoridad que utilizará ese poder para exigir algo muchísimo más grave que obediencia política: Adoración.
En el capítulo tres de Daniel aparece un episodio que adquiere enorme importancia cuando lo comparamos con el capítulo trece de Apocalipsis: Nabucodonosor levantó una imagen, convocó representantes de diferentes pueblos, ordenó que todos se postraran ante ella y estableció pena de muerte para quienes se negaran. Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” (Daniel 3:17,18)
Observe la secuencia: Poder político - imagen - adoración - coerción - pena de muerte. Él capítulo trece de Apocalipsis presenta el mismo patrón a excepción del control económico. El individuo que rechaza el sistema no solamente enfrenta persecución religiosa. También queda excluido de comprar y vender. Daniel 3 parece convertirse así en un extraordinario antecedente del conflicto final descrito por Juan.
Relación con Agenda 2030
Debemos ser vigilantes, sin especular. Existen razones legítimas para que los cristianos examinenos cuidadosamente proyectos internacionales relacionados con identidad digital, inteligencia artificial, gobernanza tecnológica, economía digital y regulación de información. Notamos la tendencia mundial hacia estas herramientas que, aunque no son malas en sí misma, en las manos equivocadas podrían llevar al mundo al borde de la extinción.
El peligro no trata fundamentalmente de computadoras, ni de robots humanoides buscando a las personas que no tengan la marca, ni siquiera trata fundamentalmente de economía; el conflicto central es espiritual. Satanás busca lo que siempre ha deseado: La adoración que solamente pertenece a Dios.
Por eso la marca no debe separarse de su contexto espiritual; el sistema económico será un instrumento de coerción. Detrás de todo ello existe una rebelión espiritual contra Dios. El falso profeta dirige la adoración hacia la bestia, y el sistema utiliza diferentes mecanismos para obligar a la humanidad a someterse. El verdadero peligro profético aparece cuando el poder político, económico, tecnológico y religioso converge bajo una autoridad que pretende ocupar el lugar que corresponde exclusivamente a Dios.
Ciertamente están peleando contra Dios, intentando invalidar su Palabra, estorbar sus propósitos y en última instancia evitar la llegada del Reino de Dios al mundo. El terreno se está preparando, pero Cristo tiene la última palabra No podemos ignorar que estamos viviendo una transformación tecnológica extraordinaria. Pero aquí está la esperanza gloriosa del creyente: La bestia no gana, los diez reyes no establecen un reino permanente, la inteligencia humana no sustituye a Dios y Satanás nunca conseguirá apropiarse de la tierra.
Daniel había anunciado: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido…” (Daniel 2:44)
Apocalipsis complementa esta revelación: “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes.” (Apocalipsis 17:14)
El salmo dos anticipa esta época con toda claridad: “¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor y los turbará con su ira.” (Salmo 2:1-5)
La respuesta del pueblo de Dios es esta: “Pero yo he puesto mi Rey sobre Sion, mi santo monte.” (v.6) la Iglesia no contempla los acontecimientos proféticos dominada por el temor. Los observa con discernimiento, sobriedad y esperanza. Las tecnologías pueden cambiar, los imperios pueden levantarse, los gobiernos pueden hacer sus componendas, la ciencia puede multiplicarse, pero la Palabra de Dios permanece para siempre:
“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:19)


