Estados Unidos y el escenario profético del fin: ¿ausente, debilitado o en un papel secundario?
“Palabra Profética: … alumbra como antorcha en lugar oscuro” (2 Pedro 1:19)
Una de las preguntas que surge con frecuencia al estudiar la profecía bíblica es: ¿Dónde estará Estados Unidos durante los acontecimientos finales descritos por los profetas? La pregunta resulta particularmente interesante porque Estados Unidos ha desempeñado durante décadas un papel determinante en la política internacional; especialmente en la seguridad de Israel. Sin embargo, cuando llegamos a pasajes proféticos como Ezequiel 38–39, Daniel, Zacarías o Apocalipsis, encontramos naciones y regiones claramente identificables, mientras que no encontramos una referencia inequívoca a Estados Unidos como protagonista militar en el escenario del final de los tiempos.
No significa necesariamente que Estados Unidos haya desaparecido. Puede significar sencillamente que, cuando esos acontecimientos ocurran, su papel será diferente al que ha desempeñado a través de muchos años. El escenario internacional actual ofrece elementos interesantes para la reflexión profética. La Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos de 2026 plantea precisamente que los aliados y socios regionales asuman una responsabilidad primaria en la defensa y disuasión frente a Irán y sus aliados, mientras Washington continúa respaldando fuertemente la capacidad de Israel para defenderse. Esto resulta significativo: Menos protagonismo directo; no significa necesariamente abandono de Israel.
En el complejo escenario actual, Estados Unidos continúa involucrado diplomática y militarmente en el Medio Oriente. Por ejemplo, Washington sigue facilitando negociaciones entre Israel y sus vecinos y participando directamente en los asuntos de seguridad regional. Por tanto, no sería correcto afirmar que Estados Unidos ya se ha retirado del Medio Oriente. Lo que sí podemos señalar es una posible tendencia hacia una distribución mayor de las responsabilidades entre los aliados regionales, algo que podría adquirir mucha más importancia en el futuro.
El gran silencio de la profecía
El libro del profeta Ezequiel describe una gran coalición que vendrá contra Israel en los últimos tiempos, declara: “Después de muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada…” (Ezequiel 38:8) El profeta menciona a Gog, Magog, Mesec, Tubal, Persia, Cus, Fut, Gomer y la casa de Togarma, además de “muchos pueblos”. El texto presenta una extensa coalición procedente de diferentes regiones alrededor de Israel:
1. Persia- Territorio del actual Irán.
2. Gog- Regente de la tierra de Magog, potencia del extremo norte, frecuentemente relacionada con Rusia. Mesec y Tubal son los antiguos nombres de Moscú y Tobolsk que representan la totalidad del territorio ruso.
3. Togarma- Vinculada a territorios de Asia Menor (Turquía).
4. Cus- Regiones africanas al sur de Egipto (Etiopía).
5. Fut- Territorios del norte de África (Libia).
6. Gomer- Relacionada con pueblos que emigraron hacia Europa y eventualmente en áreas de la actual Alemania.
Pueden haber diferencias de opiniones en algunos intérpretes, pero básicamente este es el cuadro. Curiosamente Estados Unidos no aparece claramente identificado entre los protagonistas de esta invasión.
¿Podría Estados Unidos encontrarse debilitado?
Para el momento en que se desarrollen plenamente los acontecimientos de la Tribulación, Estados Unidos podría continuar existiendo como nación importante, pero con una capacidad económica, política o militar considerablemente menor. No necesariamente tendría que ocurrir mediante una destrucción repentina, ya que una nación puede perder influencia gradualmente debido a crisis económicas, divisiones internas, endeudamiento, cambios demográficos, conflictos internacionales, agotamiento militar o sencillamente por el surgimiento de otras potencias. Esto ha ocurrido con todos los grandes imperios de la historia.
Otra posibilidad: Aislamiento o repliegue estratégico
Existe otra alternativa que considero igualmente interesante. Estados Unidos podría continuar siendo poderoso, pero decidir no intervenir directamente en determinadas guerras del Medio Oriente. Podría conservar recursos militares, económicos y tecnológicos suficientes para ayudar a Israel, pero limitar su participación directa en determinados conflictos. Esta posibilidad merece consideración porque una gran potencia no necesita desaparecer para dejar de ocupar el centro del escenario. Puede sencillamente replegarse.
Las alas de la gran águila
El capítulo doce de Apocalipsis presenta a la mujer que dio a luz al Mesías siendo perseguida cruelmente por los ejércitos del anticristo. Esta mujer es una representacion simbólica de la nación de Israel, en medio de su tiempo de angustia. (Jeremías 30:7; Daniel 12:1) Entonces ocurre algo extraordinario: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto…” (Apocalipsis 12:14)
La mujer huye hacia un lugar preparado donde será sustentada durante “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”, equivalente al período de tres años y medio que aparece repetidamente en la profecía.
Aquí surge una pregunta fascinante: ¿Qué representan las dos alas de la gran águila?
Desde hace años algunos intérpretes han considerado la posibilidad de que representen una potencia que facilite la huida del remanente judío. Debido a la relación histórica entre Estados Unidos e Israel, algunos han sugerido que esta gran águila pudiera tener alguna relación simbólica con Estados Unidos.
El lenguaje de las “alas de águila” tiene un antecedente bíblico mucho más antiguo. En el libro de Éxodo, Dios dijo a Israel: “Vosotros visteis… cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.” (Éxodo 19:4)
Por tanto, las alas del capítulo doce de Apocalipsis pueden representar primordialmente la protección y provisión sobrenatural de Dios. Sin embargo, esto no excluye necesariamente que Dios pueda utilizar instrumentos humanos para realizar esa protección. Dios obra soberanamente, pero muchas veces utiliza naciones, gobiernos, personas y circunstancias para ejecutar sus propósitos.
Un Estados Unidos menos protagonista, pero todavía favorable a Israel
Esta es una posibilidad digna de reflexionar: Aquí aparece un escenario que considero digno de reflexión. Estados Unidos podría llegar al período final debilitado como potencia mundial, menos dispuesto a intervenir militarmente, concentrado en sus propios problemas internos y, sin embargo, todavía favorable a la supervivencia de Israel. Esto explicaría dos cosas que a primera vista parecen contradictorias:
1. Por un lado, Estados Unidos no aparece claramente encabezando los acontecimientos militares profetizados.
2. Por otro lado, podría todavía existir alguna estructura política, logística o militar capaz de brindar asistencia al pueblo judío.
No sería necesariamente la desaparición de Estados Unidos, sería un cambio de función histórica.
El cansancio de las guerras puede transformar la política estadounidense
Las guerras prolongadas generan cansancio político y social. En agosto del año 2026, una encuesta Reuters/Ipsos reflejó un considerable pesimismo entre los estadounidenses respecto al conflicto con Irán y al futuro del Medio Oriente, además de un apoyo limitado a la continuación de la guerra.
Esta es una señal de cómo la opinión pública puede presionar a una nación para reducir su participación en conflictos extranjeros. Una futura generación estadounidense podría preguntarse: ¿Por qué debemos continuar involucrándonos directamente en todas las guerras del Medio Oriente?
Y una política de esa naturaleza podría conducir paulatinamente a un escenario donde Estados Unidos siguiera ayudando a Israel con inteligencia, tecnología, armamento, logística o diplomacia, mientras evita comprometerse directamente en determinadas confrontaciones.
Mientras Occidente disminuye su protagonismo, otras potencias avanzan
Aquí encontramos otro elemento proféticamente interesante. El profeta Ezequiel no describe el escenario final dominado por las potencias occidentales tradicionales. El centro vuelve al Medio Oriente. Israel ocupa nuevamente el centro, Persia reaparece, las naciones del norte vuelven a ocupar lugares importantes en la política regional, los pueblos alrededor de Israel aparecen nuevamente. Esto resulta extraordinario cuando recordamos que durante siglos Israel ni siquiera existió como Estado independiente. Pero desde 1948 Israel regresó al escenario internacional y Jerusalén nuevamente ocupa titulares mundiales.
- Irán- La antigua Persia, constituye nuevamente una potencia regional.
- Turquía- Ha recuperado enorme importancia geopolítica.
- Rusia- Mantiene intereses estratégicos en la región.
- El Medio Oriente continúa siendo uno de los centros fundamentales de la política mundial.
¿Cuándo ocurrirá la invasión de Ezequiel 38?
Personalmente considero posible relacionarla con los acontecimientos que conducen hacia la mitad de ese período. Al comienzo de la semana setenta de Daniel, el anticristo confirmará un pacto engañoso con la nación de Israel, donde conseguirá desarmarlos militarmente, mientras les concede beneficios atractivos. Esto se realizará con el aval y consentimiento de las demás naciones. El plan será atacarlos cuando estén más vulnerables, descansando confiadamente en las claúsulas del pacto. El propósito será desaparecerlos de la faz de la Tierra. (Daniel 9:27; Ezequiel 38) Dios intervendrá sobrenaturalmente destruyendo a toda la coalición. Será una gran señal para las naciones, por lo que el anticristo romperá el pacto y perseguirá cruelmente al pueblo escogido. Esto es llamado: El tiempo de angustia para Jacob.
El remanente que quiera permanecer fiel a Dios se verá obligado a huir al desierto de Jordania y esconderse en ciudades de refugio que Dios ha preparado para ellos. (Mateo 24:15-22) Desde allá clamarán por el verdadero Mesías y ocurrirá la salvación para la nación. (Daniel 11:41; Zacarías 12:9,10)
Israel descubrirá finalmente de dónde viene su salvación
Este es quizás el elemento más importante de toda esta discusión. La profecía bíblica no está destinada simplemente a permitirnos construir mapas militares del futuro; tiene un propósito espiritual. Israel llegará a un momento en que sus alianzas humanas serán insuficientes, sus armas militares y sistemas defensivos serán entregadas a cambio de paz, sus aliados los dejaran solos, entonces tendrá que mirar hacia arriba; a Aquel a quien sus antepasados traspasaron.
La Tribulación llevará finalmente al remanente de Israel hacia el reconocimiento de su Mesías. Zacarías describe el momento cuando sea quitado el endurecimiento de corazón y puedan entender la obra salvifica del verdadero Mesías:
“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” (Zacarías 12:10)
“El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.” (Zacarías 13:9)
Este será el tiempo que profetizó Jesús sobre la ciudad de Jerusalén dos días antes de su sacrificio:
“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” (Mateo 23:37-39)
Y mientras observamos cómo rápidamente cambia nuestro mundo, debemos recordar las palabras del apóstol Pedro:
“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones …” (2 Pedro 1:19)
Exhortación final:
Observemos los tiempos proféticos sin caer en especulación, estudiemos las profecías sin sensacionalismo, y mantengamos nuestros ojos puestos en la esperanza bienaventurada de nuestro Señor Jesucristo, porque fiel es el que prometió.