Friday, January 22, 2021


 

El cántico de los ciento cuarenta y cuatro mil sellados

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” (Apocalipsis 14:1-5)


En contraste con el panorama de juicio y desolación por el cual estará atravesando la humanidad, se nos presenta en el capítulo catorce un ambiente de perfecta paz, gozo y victoria entre los ciento cuarenta y cuatro mil que llevarán el sello del verdadero Dios. A diferencia del tormento, la vergüenza y la condenación que reciben los que son marcados con el sello de la bestia, está la bendición, la esperanza y la salvación de los que son marcados con el sello del Dios vivo.


Entonarán una canción de triunfo que no podrá ser imitada por nadie. La ubicación del Cordero con los ciento cuarenta y cuatro mil en pie sobre el monte de Sion no será necesariamente literal, sino una ubicación representativa de su condición espiritual, en otras palabras, es la posición singular que ocuparán junto al Señor en el desarrollo de su plan y el hecho de que se les vea parados sobre el monte de Sion nos habla de la fidelidad de Dios y la inmutabilidad de su carácter,

“...porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” (Miqueas 4:2)


Serán 12,000 de cada tribu de Israel y tendrán la marca del sello de Dios. Recibirán  una poderosa unción para alcanzar y reunir a las doce tribus dispersas del pueblo escogido por todo el mundo,

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (Mateo 24:31)


Se resalta el carácter intachable de ellos, lo que les permite estar en esa posición privilegiada delante del Señor. Serán vírgenes, esto pudiera significar pureza doctrinal, no necesariamente que no estén casados. La descripción que se ofrece indica que no se contaminaron con mujeres, esto podría aludir a que no serán adúlteros, ni polígamos, sino maridos de una sola mujer,

“Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar…” ( Timoteo 3:1,2)      


Otra posibilidad es que sean realmente eunucos separados para Dios. Ante el arduo trabajo que tendrán de proclamar la Palabra en todo el mundo y bajo fuerte persecución, es más conveniente moverse solo que con familia, 

“Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.” (1 Corintios 7:32,33) 


Se menciona la fidelidad y la honradez de estos escogidos, conocida desde el trono de Dios. Serán personas de una fe inquebrantable, separadas para esta gran misión; no serán arrebatados con la Iglesia, pero son parte de ella. No serán afectados por los castigos divinos del período de la tribulación, 

“Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.” (Apocalipsis 9:4)   


Se dice que fueron redimidos de entre los de la tierra, como primicias para Dios y el Cordero. Son la primera cosecha de Dios del tiempo de la tribulación; son sellados al comienzo del período y su ministerio se extenderá a través de la primera mitad. Muy probablemente pertenecen al sector fiel, conservador del Judaísmo. Luego de ver que la Iglesia es arrebatada, se darán cuenta de la veracidad de las enseñanzas del Cristianismo, se les manifestará la revelación de la obra redentora de Jesús y recibirán el sello y la unción de Dios para esta gran labor,

“Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová. Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová.” (Isaías 66:19-21) 


CONTINUARÁ ...


Friday, January 8, 2021


 La bestia que sube de la tierra (Apocalipsis 13:11-18)

“Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón...” (Apocalipsis 13:11)


Surge la figura del falso profeta como el líder máximo de la cristiandad apóstata. Notemos que tiene dos cuernos semejantes a los un cordero, lo que simboliza que tendrá la apariencia de un  servidor de Jesús, pero su enseñanza será satánica, porque desvirtúa los valores cristianos para acomodarlos a la expectativa de una humanidad impenitente y con la oscura agenda de tomar el control de los gobiernos de la tierra, llevándolos al dominio del anticristo,

“... Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.” (Apocalipsis 17:13) 


Nos dice que subirá de la tierra, lo que pudiera representar que será de la tierra de Israel, en este caso deberá ser un Papa de ascendencia judía, como el que está en turno actualmente. Trabajará en total alianza con la Federación de los diez reyes y el anticristo; ejercerá toda la autoridad de éste y manifestará milagros engañosos mediante el poder satánico,

“Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.” (Apocalipsis 13:12-14)  


Será el caudillo de Satanás para esparcir el engaño religioso mediante el ecumenismo global, el cual unirá todos los sectores de las diferentes religiones en el mundo bajo un sistema globalizado de cooperación e interacción. Preparará el camino para la fusión del poder económico-religioso con el anticristo.


Ese sistema religioso se le denomina como una ramera que se sienta sobre muchas aguas, ya que tiene su influencia en todo el mundo. Se le llama así porque ha pervertido la pureza del verdadero evangelio de Jesucristo para congraciarse con los gobiernos de la tierra, en su ambición de riquezas y poder, 

“...Ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas ... Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.” (Apocalipsis 17:1, 15)


“ Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.” (Apocalipsis 17:18)


La ciudad que reinaba sobre los reyes de la tierra al momento de Juan recibir la revelación era Roma, de manera que no debe ser muy difícil identificar el origen de este sistema religioso apóstata.


Las escrituras proféticas nos anticipan que el falso profeta desarrollará una red cibernética mundial, donde cada habitante de la tierra quedará registrado con todos los datos de su vida personal. Esto es expresado como darle vida a la imagen de la bestia; una imagen no puede tener vida sino a través de un sistema virtual,

“Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.” (Apocalipsis 13:15)    


Será una red de reconocimiento y rastreo global, utilizando satélites espaciales para identificar la ubicación de cada persona sobre la tierra. Establecerá una marca de control que será compulsoria para todos, incluyendo a los niños y personas de todas las clases sociales. Sin esta marca nadie podrá comprar o vender absolutamente nada,

“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.” (Apocalipsis 13:16,17)


Muy posiblemente se utilizarán robots con inteligencia artificial para patrullar las calles y buscar a los que no estén marcados, para llevarlos a campamentos de concentración para ser torturados y muertos,

“... para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.” (v.15)  


Se nos dice que el número que recibirán los que acepten la marca se debe comprender con sabiduría y entendimiento espiritual, o sea, que no es un número específico, sino una numeración que indica el fracaso total del hombre sin Dios, 

“Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.” (Apocalipsis 13:18)


Recordemos que en el relato de la creación del Génesis el hombre fue creado en el sexto día, (Génesis 1:24-31). En la simbología bíblica, el número seis representa la creación original del hombre con su subsecuente caída; la vida natural del ser humano que intenta abrirse paso a través de la vida de forma independiente, sin la necesidad de Dios. No representa al hombre redimido por virtud del sacrificio redentor de Jesucristo.


También en la numerologia profética cuando algo se repite tres veces es que ha llegado a su punto máximo. Por lo tanto, la marca del seiscientos sesenta y seis simboliza el sello final del fracaso del hombre separado de su Creador. Será una marca que para recibirla habrá que negar toda fe en el verdadero Dios y entregarse en cuerpo y alma al imperio de la bestia. Una vez la persona la reciba, ya no le quedará oportunidad alguna de salvación, 

“... Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.”(Apocalipsis 14:9-11)


Más adelante hablaremos con más detalles sobre este sistema religioso que presidirá el falso profeta.


CONTINUARÁ …  



Saturday, January 2, 2021

 


VISIÓN DE LA BESTIA QUE SUBE DEL MAR (Apocalipsis 13:1-10)

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” (Apocalipsis 13:1-3) 


Notamos que la primera bestia surge del mar, lo cual simboliza la inestabilidad política y económica en que estarán inmersas las naciones de la tierra. Como explicamos anteriormente, las siete cabezas son imperios que han oprimido a la nación de Israel a través de la historia y han arrastrado la semilla de la apostasía desde la rebelión de la Torre de Babel. Cinco de ellos habían caído para el tiempo de Juan (Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia, Macedonia), uno estaba presente (Roma), el séptimo será el Imperio Romano resucitado y el octavo será el imperio que se describe en esta visión o la bestia que sube del mar. Los diez cuernos representan la Federación de los diez reyes o la unión de los diez sectores económicos que dominarán la economia en los días de la tribulación. Cada uno de los cuernos tiene una diadema, porque se les dará autoridad para reinar en el aspecto socio económico durante esa época. Del sector europeo surgirá la figura del anticristo como el octavo rey o la bestia,

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.” (Apocalipsis 17:11,12) 


Sobre sus cabezas un nombre blasfemo, porque su mentalidad es una afrenta a Dios; el anticristo mismo será un blasfemo que hablará palabras insolentes contra el Altísimo,

“Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.” (Daniel 7:25)         


Combina elementos de los imperios anteriores en su modo de operar: La rapidez del leopardo (Imperio de Macedonia), el ataque masivo y aplastante del imperio Medo-Persa (Oso) y la altivez combinada con la retórica intimidante del imperio Babilonio (León). 


El imperio surgirá impulsado por el poder infernal de Satanás. Juan pudo observar una de sus cabezas como herida de muerte; esto evidentemente alude a la caída política del imperio romano y su posterior resurrección, la cual ha sido trabajada cuidadosamente por el papado a través de muchos siglos. El imperio romano revivido surgirá con mucho más fuerza y alcance que el anterior, hasta el punto en que la humanidad quedará tan espantada ante su poder, que se sentirán impotentes para combatirlo. Se menciona que los moradores del mundo que no estén dispuestos a recibir la verdad divina se entregarán incondicionalmente a su potestad.


En la próxima publicación estaremos tocando el tema de la bestia que sube de la tierra.



Friday, December 11, 2020


 EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 13) La gran batalla celestial 

La segunda parte del capítulo doce de Apocalipsis nos ilustra la gran batalla en el cielo entre Miguel y sus ángeles y el dragón y sus ángeles, 

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón y sus ángeles; y luchaban el dragón y sus ángeles pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” (Apocalipsis 12:7-11)


Aquí podemos ver lo que estaba ocurriendo en el plano espiritual, mientras nuestro Señor Jesucristo entregaba su vida sobre la cruz del Calvario. Hubo algunas manifestaciones físicas de esta gran batalla, como las tinieblas que cubrieron la tierra mientras Jesús agonizaba,

“Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.” (Lucas 23:44-46)


Era la batalla por la autoridad legal sobre el mundo y los seres humanos; Satanás tenía la potestad de esclavizar a la raza humana bajo “el imperio de la muerte”, porque por engaño había arrebatado a la primera pareja la comunión y el favor de Dios, 

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.” (Hebreos 2:14,15)


El enemigo tenía acceso para entrar al cielo y acusarnos ante el Padre, como hizo en tiempos de Job, por cuanto no había una autoridad legal que se lo impidiera, 

“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella...” (Job 1:6-12)


“Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová…” (Job 2:1-7)


El sacrificio de Jesús hizo posible la derrota de Satanás y su autoridad sobre los seres humanos. Esta caída había sido anunciada por el Señor un poco antes de su crucifixión,       

“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará...” (Lucas 10:17-19)

 

“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” (Juan 12:31,32)


Podemos identificar el momento de este suceso por la gran voz que se oyó en el cielo que daba por efectuada la redención de la humanidad, 

“Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo...” (Apocalipsis 12:10)


La redención completada por nuestro Señor Jesucristo trae consigo la caída de Satanás de las esferas celestiales y su imposibilidad de volver a entrar. Esta realidad la notamos en el plano físico con el gran terremoto que ocurrió seguido a la muerte del Señor. Las piedras se rompieron y los sepulcros de algunos creyentes fueron abiertos y éstos resucitaron, presentándose a sus familiares como muestra de que Jesucristo había vencido a la muerte y sacado a luz la vida, 

“... la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” (Mateo 27:51-53)    

 

“... nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio…”  (2 Timoteo 1:10,11)


Fue anulada el acta de los decretos que había en contra nuestra ante el trono del Padre; los principados y potestades infernales fueron despojados de su poder; ya no tienen autoridad para esclavizar a las personas que ponen su fe en el Hijo de Dios,

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Colosenses 2:13-15)


El texto nos deja ver que Satanás ha sido siempre nuestro acusador. Nos indisponía ante el Padre, haciendo resaltar nuestras faltas, provocando el juicio de Dios sobre nosotros. Luego del sacrificio propiciatorio del Señor, ya el enemigo no tiene base legal para acusarnos, porque la justicia perfecta de Jesús se nos atribuye, como parte de nuestra relación personal con Él,      

“...ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.” (Apocalipsis 12:10)


“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (Romanos 8:33,34)


La caída de Satanás y sus ángeles también les anuncia que sus días están contados; que le queda poco tiempo, 

“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” (Apocalipsis 12:12)


Esto lo llena de gran ira y sale con desesperación para realizar todo el daño que pueda hacer en el tiempo que le resta. Su punto principal de ataque es la nación de Israel, recipiente original de la verdad divina y el resto de la descendencia de ella o la Iglesia del Señor, portadora del mensaje del evangelio,     

“Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” (Apocalipsis 12:13-17) 


La iglesia del Señor en este tiempo ha sido investida con el poder de lo alto para hacer frente a todo embate del enemigo; somos el único agente que le pone freno a la maldad sobre el mundo mediante el poder del Espíritu Santo,

“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida…” (2 Tesalonicenses 2:7,8) 


El poder del Espíritu Santo, operando a través de la Iglesia, provoca que las fortalezas del enemigo sean destruidas, los falsos argumentos de las tinieblas, que indisponen a las personas y las alejan de la fe en el verdadero Dios sean derribados y proclamamos con denuedo el mensaje del evangelio, el cual atrae la atención de las personas a las verdades divinas, 

“... porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…” (2 Corintios 10:4,5) 


No es una lucha que ganamos por las fuerzas humanas; se nos muestra la fórmula para la victoria: La fe en el sacrificio redentor de Jesucristo, la obediencia a la palabra de Dios y la negación a nuestras propias pasiones pecaminosas,

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” (Apocalipsis 12:11)   


Es importante recalcar que durante el período de la tribulación  el poder del Espíritu Santo no estará operando colectivamente como ahora, a través de la Iglesia, porque habrá concluido el año de la buena voluntad de Jehová y será tiempo de ira. Las personas que se salvarán serán perseguidas y decapitadas por causa de su fe en Jesús. La unción de los mártires estará sobre ellos para ayudarles. 


CONTINUARÁ …  


Sunday, December 6, 2020


EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 12) La señal de la mujer vestida del sol 

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.” (Apocalipsis 12:1,2)

En este capítulo se abre un paréntesis en la secuencia de los eventos, y de manera resumida y retrospectiva, se presenta la causa principal del ataque de Satanás contra el pueblo escogido, con el cual Dios estará realizando su plan en ese tiempo.

El capítulo anterior terminó mostrándonos la entrada de la plenitud de los gentiles (Romanos 11:25) y el arca del pacto que se dejó ver desde el cielo, lo cual nos lleva a la revelación del trato divino con la nación recipiente de la verdad divina, Israel. Se le representa vestida del sol, simbolizando el nacimiento de su salvación a través del Nuevo Pacto en Cristo,

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.” (Isaías 60:2) 

La luna debajo de sus pies nos habla de los antiguos rituales de la ley mosaica bajo los cuales vivió en su juventud como nación, pero eran solo sombra de las verdades eternas de Cristo. Así como la luna no produce luz propia, sino que refleja la luz que recibe del sol, la ley mosaica era un reflejo de los bienes que había de traer nuestro Señor Jesucristo por medio de su sacrificio expiatorio,

“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.” (Hebreos 10:1)

Sobre su cabeza una corona de doce estrellas; el doce es un número jurídico, tiene que ver con la administración de la justicia divina en la tierra; representa el gobierno terrenal de Jesucristo, del cual Israel forma el centro y la esfera inmediata. Israel estaba segmentada en doce tribus, prefigurando el reinado eterno de Dios sobre el mundo. La iglesia también reinará con Cristo, pero será desde una perspectiva celestial.

Se nos dice que estaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento porque estaba por dar a luz al “Hijo varón que regirá con vara de hierro a las naciones”. No debe ser muy difícil reconocer la identidad de este hijo varón, por las siguientes descripciones:

1. Satanás intentó impedir su nacimiento, 

“... Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.” (Apocalipsis 12:4)

Sabemos que cuando los magos del oriente llegaron a Jerusalén preguntando sobre el nacimiento del rey de los judíos, ya que habían visto la señal de la estrella en el oriente y la siguieron para adorarle, el rey Herodes se turbó, al igual que toda Jerusalén. Luego convocó a los principales sacerdotes y escribas para averiguar más detalladamente sobre las profecías concernientes al nacimiento de Cristo, luego indagó de los magos el tiempo de la aparición de la estrella y de acuerdo a sus cálculos infirió que no debía tener más de dos años de edad, por lo que preparó un plan para que los magos encontraran el lugar exacto donde se encontraba, con la excusa de que él también quería adorarlo. El objetivo era matar a Jesús, por considerarlo una amenaza para su dinastía. Sin embargo, después que los magos encontraron al niño Jesús y le ofrecieron sus presentes, Dios les ordenó por revelación en sueño que regresaran por otro lado. Esto llenó de gran ira al rey Herodes y de acuerdo a sus cálculos mandó a matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores. Dios había hecho provisión para su Hijo mediante su ángel, quien le mostró en sueños a José que tomara al niño y huyera a la tierra de Egipto, lugar donde permaneció hasta la muerte de Herodes. (Mateo capítulo 2)

2. Se aclara que este hijo varón es el escogido de Dios para regir las naciones con vara de hierro,

“Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.” (Salmo 2:7-9)

“De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.” (Apocalipsis 19:15)

3. El hijo varón fue arrebatado para Dios y para su trono- Después de haber consumado su misión redentora en la tierra, nuestro Señor Jesucristo se levantó de entre los muertos y estuvo durante cuarenta días dando las instrucciones finales a sus discípulos, para luego ser levantado a la vista de ellos, 

“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿porqué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”(Hechos 1:9-11)

Evidentemente, estos tres detalles con que se describe al hijo varón señalan hacia una sola persona: Jesucristo, el Hijo del Dios viviente. A nadie más se le pueden aplicar estas declaraciones.

4. También se presenta a Satanás bajo la figura de un gran dragón escarlata, 

“También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra...” (Apocalipsis 12:3,4) 

El gran dragón escarlata es el autor e instigador de los ataques contra el pueblo de Dios. En este pasaje se usa por primera vez el símbolo del dragón para describir a Satanás. Dentro de la historia nacional de Israel se utilizó este nombre mitológico para algunas personas que atacaron con crueldad y violencia al pueblo de Dios, como por ejemplo a Faraón, rey de Egipto a quien Dios llamó “el gran dragón que yace en medio de sus ríos”, por su crueldad, arrogancia y orgullosa pretensión de ser independiente a Dios, 

“Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.” (Ezequiel 29:3)

En la figura del dragón escarlata se describe a Satanás como el adversario homicida, sanguinario y cruel; enemigo de la causa de Dios. En su rebelión, arrastró consigo la tercera parte de los ángeles de Dios, persuadiéndoles para rebelarse contra el soberano Creador. Las siete cabezas y diez cuernos nos indican que es la mente maestra en la elaboración del misterio de la iniquidad o nuevo orden mundial. Notemos que es la misma descripción que se da al imperio de la bestia,

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo…  y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” (Apocalipsis 13:1,4) 

Luego se indica que la mujer tuvo que huir al desierto donde es sustentada por mil doscientos sesenta días (Apocalipsis 12:6). Esta es una profecia de doble referencia, ya que señala la huída que tuvieron que hacer José y María hacia Egipto para salvar al niño Jesús del edicto de muerte que habia ordenado Herodes,

“Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.” (Mateo 2:13-15)  

Sin embargo, tambien hace referencia a los israelitas que se vuelvan a Dios en la segunda mitad de la septuagésima semana, tendrán que huir de la ira del anticristo hacia el desierto, pero en dirección a Cisjordania, 

“... se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.” (Apocalipsis 12:14) 

Es curioso notar que el tiempo que María estuvo en Egipto hasta la muerte de Herodes fueron 1,260 días o tres años y medio, el mismo tiempo que el remanente creyente de Israel tendrá que refugiarse en el desierto a causa de la abominación desoladora. 

CONTINUARÁ ...    


Monday, November 16, 2020









EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 11) El sonido de la séptima trompeta

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 11:15)

El anuncio del séptimo ángel tiene lugar después de la resurrección de los dos testigos, su traslado al cielo y el gran terremoto que destruirá la décima parte de la ciudad de Jerusalén. 

Esta séptima trompeta hace posible la aplicación de los juicios relacionados con el tercer ay; anuncia el inminente regreso triunfal de nuestro Señor Jesucristo para destruir los poderes de las fuerzas del anticristo y tomar el dominio total de los reinos de la tierra. Comenzará el derrumbe de las potencias gentiles que, en su avaricia, llevarán a la raza humana al borde del exterminio, 

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.” (Daniel 2:44,45) 

No debemos confundir esta séptima trompeta con la “final trompeta” que anunciará el levantamiento y traslación de la Iglesia:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”(1 Corintios 15:51,52) 

Las trompetas que anuncian el arrebatamiento de la iglesia son anuncios espirituales que se dan en las esferas celestiales, no serán perceptibles al oído humano, sin embargo, se podrán ver sus efectos por los acontecimientos. Están prefiguradas en las trompetas de plata que utilizaban los israelitas en su peregrinaje a través del desierto,

“Jehová habló a Moisés, diciendo: Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos...” (Números 10:1-10)

La primera de esas trompetas era para convocar la congregación, a los príncipes y jefes de millares, esto simboliza el llamado a la unidad, al compromiso y a la organización en el trabajo que debemos tener como pueblo de Dios para cumplir con la gran comisión, antes del arrebatamiento. 

La trompeta final es la segunda, para mover los campamentos hacia otro lugar; ésta representa el traslado de la Iglesia al cielo. 

En cambio, la séptima trompeta es de carácter militar y anuncia que Dios se levanta de su santo lugar para castigar al morador de la tierra, por su maldad contra él,

“Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.” (Números 10:9) 

“Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.” (Isaías 26:21)   

Después del anuncio de la séptima trompeta, sigue la adoración de la Iglesia, representada en los veinticuatro ancianos. En esta adoración se percibe el respiro de satisfacción por parte del pueblo de Dios de que por fin está llegando el momento de justicia para la causa divina. Será el tiempo donde el Mesías Jesucristo destruirá a los que destruyen la tierra, tomará las riendas de los gobiernos del mundo y dará el galardón a los siervos de Dios, de la nación de Israel. Recordemos que los galardones de la Iglesia habrán sido otorgados siete años antes, después del arrebatamiento, en el juicio del Bimah,  

“Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.” (Apocalipsis 11:16-18)

Como señal de aprobación, se abre el templo de Dios en el cielo proclamando la grandeza del Señor y el arca del pacto se deja ver recordándonos su fidelidad. Se dejan ver relámpagos, voces, truenos, un terremoto y granizo dejando entender que todavía quedan algunas cuentas por ajustar en los próximos juicios, 

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.” (Apocalipsis 11:19)

Recordemos que cuando hablamos de Iglesia, no nos referimos a denominaciones religiosas, sino a un cuerpo de discípulos del Señor Jesucristo, a nivel global, que aman a Dios con todo su corazón, procuran caminar en obediencia a su palabra y le sirven sin importar estatus económico, posición social, raza o nacionalidad. Son gente probada, que no buscan fama, ni fortuna, ni el favor del mundo, sino que el nombre de Jesús sea exaltado y las personas puedan conocer el verdadero camino de la salvación.

En nuestra próxima publicación veremos la figura de la mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies. Analizaremos la gran lucha espiritual que se ha dado y sigue teniendo lugar, detrás de todos los acontecimientos que tienen que ver con el avance de la obra de Dios sobre la humanidad.

CONTINUARÁ… 





Thursday, November 5, 2020

 EL PERÍODO DE LA TRIBULACIÓN (Parte 10) El testimonio de los dos testigos: 

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.” (Apocalipsis 11:3-6)

Surge la figura de los dos testigos, ungidos del Señor, que profetizarán por mil doscientos sesenta días. Estarán vestidos de cilicio, señal de dolor extremo, porque lo que hablarán atormentará las conciencias entenebrecidas de los incrédulos; intentarán callarlos pero no podrán, hasta que hayan acabado su testimonio. Estos profetas manifestarán señales sobrenaturales que evidenciarán la procedencia divina de sus palabras.

Identidad de los dos testigos

Mucho se ha hablado sobre la identidad de estos dos testigos. Dentro de la escuela literal hay dos posturas principales:

1. Los que sostienen que son dos hombres que vivieron anteriormente, que no han visto muerte y que serán restaurados a la tierra para este ministerio.

2. Hay los que creen que son hombres literales, pero que no pueden ser identificados.

El primer grupo se subdivide en dos posturas: Los que interpretan que serán Elias y Moisés y otros que entienden que serán Elias y Enoc. Los primeros se basan en que Elias no vio muerte, ya que fue arrebatado vivo al cielo, 

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.” (2 Reyes 2:11)

Basándonos en el decreto divino que todo ser humano vive una vez y luego el juicio, se puede entender que Elias le tocará pasar por el proceso de la muerte, si fuera uno de los testigos, 

“... está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” (Hebreos 9:27) 

Malaquias profetizó que Elias volveria antes de la segunda venida de Jesús, con el ministerio de hacer volver a la nación de Israel a la fe de sus antepasados, 

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” (Malaquías 4:5,6)

Los testigos tendrán la misma señal distintiva del ministerio de Elías con respecto a la lluvia, 

“Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.” (1 Reyes 17:1) 

"Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses." (Santiago 5:17)

“Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía...” (Apocalipsis 11:6) 

Este grupo opina que el otro es Moisés debido a que apareció con Elías en la transfiguración,

“... Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.” (Mateo 17:1-3)

También tiene similitud con el milagro de las aguas convertidas en sangre,

“Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.” (Éxodo 7:20)

“... y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.” (Apocalipsis 11:6)

Entienden que el cuerpo de Moisés fue preservado por Dios, de manera que pueda ser restaurado,

“Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.” (Deuteronomio 34:5,6) 

“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.” (Judas 1:9)

De esta manera concluyen que la ley, representada en Moisés, y los profetas en Elías,  se unirán para testificar del inminente regreso del Mesías Jesucristo. 

Por otro lado, estan los que entienden que los dos testigos serán Elías y Enoc. Identifican al otro como Enoc, ya que al igual que Elias, fue traspuesto para no ver muerte,            

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” (Génesis 5:24) 

Estos dos fueron trasladados con sus cuerpos mortales, hasta el tiempo de la culminación de sus profecías. Hay varias similitudes entre ellos, aunque profetizaron en diferentes épocas: Enoc fue un profeta de juicio, al igual que Elías,

“De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.” (Judas 14,15)

Ambos hablaron a generaciones rebeldes y apóstatas; esto corresponde con el ministerio de los dos testigos, por cuanto ellos profetizarán con la señal de juicio, cilicio,

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.” (Apocalipsis 11:3,4)

Por ser los únicos seres humanos que no han visto muerte, deben regresar para cumplir con el decreto divino de experimentar la muerte antes del juicio. 

En el segundo grupo están los que creen que serán dos personas desconocidas, pero surgirán con el poder, la autoridad y la unción del Espíritu Santo, semejante a la que hubo en Elías, Enoc y Moisés. El propósito de esta profecía es dar la voz de advertencia a Israel para que se vuelvan de sus malos caminos, acepten a Jesucristo como el único Salvador y no se rindan ante la marca de la bestia.  

Dios separó y ungió a Josué y Zorobabel para la obra de reconstrucción de Jerusalén en el regreso de los judíos del exilio babilónico; se refirio a ellos cómo los dos ungidos que están delante de su presencia,

“... ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.” (Zacarías 4:11-14)

De la misma manera, llama a estos dos testigos que profetizarán durante mil doscientos sesenta días: Los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Dios soberano,

“Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.” (Apocalipsis 11:4)

Al igual que Josué y Zorobabel, estos profetas también serán separados para una misión especial de restauración a la nación de Israel. La expresión “están en pie delante de Dios” denota el nivel de consagración y obediencia de estos dos ungidos, a pesar de vivir en una sociedad apóstata.

Cuando Jesús habló de la importancia del ministerio de Juan el Bautista, lo señaló como el más grande de los profetas, luego se refiere a él como el “Elias que habría de venir”,

“Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Porque este es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.” (Mateo 11:7-14)

Esto nos indica que la importancia cae sobre la unción, no en la persona. De esta manera podemos entender que lo que ha de venir es la unción que había sobre Elias, no necesariamente el profeta en persona. La unción puede recaer sobre cualquiera que Dios escoja. 

La postura del segundo grupo parece la más acertada y a la vez la más cautelosa en precipitarse a dar por sentado que serán personas que vivieron en el pasado y vuelven para esta misión. La idea de que Moisés será uno de ellos debe ser descartada, ya que Deuteronomio 34:5,6 explica que murió en la tierra de Moab y fue enterrado por Dios en el valle frente a Bet-peor, aunque ninguno conoce el lugar exacto de su sepultura.

Luego nos dice la epístola de Judas, versículo 9 que el arcángel Miguel contendía con el diablo por el cuerpo de Moisés. Está porción, aunque fue traída de un libro apócrifo (el libro de Enoc), la mayor parte de los estudiosos de las Sagradas Escrituras la han aceptado como inspirada, separando lo que está en armonía con la revelación bíblica y lo que no está, después de innumerables y cuidadosas revisiones.

Estos pasajes demuestran que Moisés murió literalmente, no fue llevado en cuerpo al paraíso, por lo tanto se hace imposible pensar que volvería para experimentar la muerte por segunda vez y mucho menos podríamos deducir que reencarnaría en la persona de uno de los testigos, por cuanto “está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio”. (Hebreos 9:27)

Los únicos seres humanos que han sido llevados vivos de esta tierra, sin experimentar la muerte, han sido Elías y Enoc, pero tampoco hay una certeza de que éstos vuelvan para profetizar a Israel durante ese tiempo ya que en el monte de la transfiguración, los discípulos Pedro, Jacobo y Juan alcanzaron a ver a Elías y a Moisés hablando con Jesús rodeados de la gloria de Dios, por tanto cabe suponer que Elías está viviendo en el mismo plano espiritual que Moisés y que de alguna manera sobrenatural y excepcional, entró en la gloria del Padre, siendo su cuerpo transformado para poder habitar junto a los que llegaron mediante la muerte física.

Entonces cabe preguntarnos: ¿Qué ha pasado con los cuerpos de Elias y Enoc? ¿Fueron transformados? ¿Tienen que regresar a experimentar la muerte? ¿No es Cristo el único que tiene cuerpo inmortal hasta el momento en que los creyentes de la Iglesia reciban sus cuerpos glorificados mediante resurrección?

Cabe la posibilidad de que así como Jesús, en su cuerpo mortal fue transfigurado para trascender en el mundo espiritual, de modo que pudiera hablar con Moisés y Elías (Mateo 17:1-13), asimismo puedan ser los cuerpos de Enoc y Elías devueltos al campo terrenal para la misión de los dos testigos.

Por otro lado, podría ser que la entrada a la eternidad que Dios dispuso para estos dos hombres fuera mediante el traslado vivo; tanto Elías como Enoc habrían recibido cuerpos transformados, pero no glorificados. Tendrán que esperar el tiempo de la resurrección para que sus cuerpos sean transformados para la eternidad. Recordemos que estos profetas pertenecen al antiguo Israel, no son parte de la Iglesia de Jesucristo; por lo tanto tienen promesas de vivir para siempre, pero con cuerpos naturales perfeccionados. Los pactos de Dios con la nación de Israel se hicieron en una perspectiva terrenal, a diferencia de la Iglesia. 

Cuando los dos testigos hayan completado su misión profética, Dios permitirá que las fuerzas del anticristo los maten y dejen sus cadáveres sin enterrar en la plaza de Jerusalén por tres días y medio. Todas las personas en el mundo estarán viendo este acontecimiento y los moradores de la tierra se regocijarán y harán fiesta por la muerte de ellos, pensando que eso alejará los juicios divinos sobre el mundo,

“Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.” (Apocalipsis 11:7-13)       

Una vez sean arrebatados los dos olivos, ocurrirá un gran terremoto que provocará el derrumbe de la décima parte de la ciudad de Jerusalén y cobrará la vida de siete mil personas. Este juicio completará el segundo ay profetizado,

“En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.” (Apocalipsis 11:13,14)

En la próxima publicación estaremos tocando los acontecimientos de la séptima trompeta.


CONTINUARÁ ...