Tuesday, October 28, 2025

Palabra Profética: Alumbra como antorcha en lugar oscuro



La Mujer Vestida del Sol: Israel y el Drama de la Redención    

El capítulo doce del libro del Apocalipsis nos transporta a una de las escenas más fascinantes y reveladoras de toda la profecía bíblica. Es una mirada retrospectiva divina, un recurso literario que el Espíritu Santo utiliza para mostrarnos el origen del conflicto espiritual que aún hoy define la historia humana. Esta visión nos invita a entender el presente a la luz del pasado, y a discernir el propósito eterno de Dios sobre Israel y sobre su Iglesia.

La Mujer Vestida del Sol: Israel, el Pueblo del Pacto

La “mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” representa inequívocamente a la nación de Israel, el pueblo escogido por Dios, (Isaias 54:5,6). El sol que la reviste simboliza la revelación gloriosa de Jesucristo sobre su nación, una iluminación que ocurrirá plenamente después de la segunda mitad de la tribulación, cuando el remanente de Israel reconozca a Jesús como su Mesías prometido. (Isaias 60:1-5; Zacarias 12:10) 

Debajo de sus pies está la luna, que representa el antiguo sistema ceremonial de la ley mosaica: rituales, sacrificios y sombras de los bienes venideros. Esa luna que refleja, pero no emite luz propia, era solo una figura de lo que habría de manifestarse en Cristo, el verdadero resplandor de la gloria de Dios. (Hebreos 10:1) 

La Mujer Encinta y el Nacimiento del Mesías

La mujer, “encinta y con dolores de parto”, nos habla de Israel como nación trayendo al mundo al Mesías, Jesucristo. Desde Abraham hasta María, todo el propósito divino se encaminaba hacia ese momento glorioso en que el Hijo de Dios se encarnaría.

Sin embargo, el dragón, figura de Satanás, se coloca frente a la mujer dispuesto a devorar al niño tan pronto naciera. Esta imagen representa todos los intentos del enemigo para impedir la venida del Salvador: la esclavitud en Egipto, los ataques contra la descendencia davídica, y finalmente la persecución de Herodes, quien mandó a matar a los niños de Belén, (Jeremias 31:15; Mateo 2:17,18). Pero el texto dice que el niño fue “arrebatado para Dios y para Su trono”, lo que refleja la protección soberana del Padre y la victoria final de Cristo. (Filipenses 2:8-11; Hechos 2:32,33; Efesios 1:20-22; Hebreos 1:3,4) 

La Guerra en el Cielo: La Victoria del Calvario

El pasaje también nos muestra una gran guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchando contra el dragón y los suyos. Esta guerra no es un evento futuro, sino una escena espiritual que ocurrió mientras Jesús moría en el Calvario. (Juan 12:31,32; Colosenses 2:15) 

Aquel momento de oscuridad sobre la tierra simbolizaba la batalla entre la luz y las tinieblas, entre el Reino de Dios y el dominio del enemigo, (Mateo 27:45,46; Lucas 23:44-46). Jesús estaba pagando el precio del rescate, despojando a Satanás de su autoridad sobre la humanidad. Cuando el Hijo de Dios entregó su espíritu, la tierra tembló, señal de que el príncipe de este mundo había sido derrotado y lanzado fuera del cielo, (Mateo 27:50-53) 

La Ira del Dragón y la Protección de Dios

Este capitulo continúa narrando que, una vez caído del cielo, Satanás se llenó de gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo. En su desesperación, se lanza contra la mujer, es decir, contra Israel, y también contra la descendencia de ella, que es la Iglesia del Señor. (Apocalipsis 12:12,13) 

De su boca arroja “un río de agua”, que simboliza los problemas, persecuciones, engaños y tribulaciones que ha lanzado, con la intención de destruir al pueblo de Dios. Pero el texto nos dice que la tierra ayudó a la mujer, y que se le dieron dos alas de gran águila para escapar al desierto. (Ezequiel 20:33-38; Daniel 11:41; Mateo 24:15-21; Lucas 21:20-24) 

Estas imágenes representan la providencia divina y la fidelidad del Señor, quien ha prometido guardar tanto a Israel como a su Iglesia en medio de la persecución. Las “alas del águila” nos hablan del sustento sobrenatural de Dios, y la “tierra que se abre” simboliza los medios naturales y espirituales que el Señor usará para proteger a los suyos hasta el final. (Jeremias 33:25,26; Mateo 16:16-18) 

Una Esperanza que Permanece

Esta maravillosa revelacion nos recuerda que la historia de la redención no es una lucha entre iguales, sino una victoria ya ganada por Cristo en la cruz. El enemigo fue vencido, su caída es definitiva, y aunque todavía ruge con furia, su derrota es irreversible.

La mujer (Israel) será restaurada, la descendencia (la Iglesia) será arrebatada y el Reino del Hijo de Dios será establecido para siempre.

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos...” (Apocalipsis 12:11). 


- Pastor Luis Quiñones











Tuesday, May 13, 2025


 ¿Y si te dijera que estamos viendo, con nuestros propios ojos, la antesala del cumplimiento profético?

El Presidente Donald Trump ha vuelto a visitar Arabia Saudita. Para muchos, solo un acto político. Para los que escudriñan las Escrituras, es una preparación estratégica para impulsar la unidad del mundo árabe-musulmán bajo el liderazgo del Reino Saudita.

El profeta Daniel recibió la revelación de un rey del sur que hará guerra contra el gobierno del Anticristo en los días finales, a causa del fracaso del falso pacto de paz con Israel, el cual procurará su destrucción.

“Pero al cabo del tiempo el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará.” (Daniel 11:40)

Aunque parte de esta profecía se refiere a acontecimientos históricos —las guerras entre los imperios seléucida y ptolemaico—, a partir del versículo 35 el enfoque se torna escatológico, proyectando su cumplimiento hacia los tiempos del fin:

“También algunos de los sabios caerán para ser depurados, limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aún para esto hay plazo.” (Daniel 11:35)

El antiguo Imperio Ptolemaico ya no existe. Egipto carece hoy de la capacidad y la influencia necesarias para ser un agente conciliador en Medio Oriente. Pero ¿quién, sino Arabia Saudita —el gigante del sur, con peso religioso, económico y geopolítico— podría encajar en esta descripción?

No es coincidencia que se esté reactivando la idea del Pacto Abrámico, ni que las conversaciones entre Israel y las naciones árabes estén tomando fuerza. El Salmo 83 nos advierte de un pacto engañoso, una aparente alianza de paz que esconde intenciones perversas. Una coalición que, bajo la bandera de la diplomacia, prepara el terreno para una gran confrontación.

¿Estamos viendo cómo se tejen los hilos de este pacto ante nuestros ojos?
¿Se está alineando el escenario global para la manifestación del falso mesías que Jesús mencionó en Mateo 24?

No es tiempo de indiferencia, sino de discernimiento.
No es momento de dormir, sino de velar.
La historia se está escribiendo… y las profecías se están cumpliendo.